Consejos para realizar una buena fotografía Boudoir En...
Leer másUn día como hoy, pero de 1986 dejaba este mundo, y a México, Juan Rulfo. Escritor, fotógrafo, guionista y muchas más facetas que ha tenido a lo largo, y secreta de su vida.
Aunque se le recuerde más por sus dos únicos libros consolidados como ya pináculos y clásicos endebles de toda la literatura mexicana, latinoamericana, y universal, toda la obra de su vida sigue siendo una sorpresa, y una muestra de su importancia contemporánea.
Aunque para Rulfo, la corta travesía en la fotografía, para él, fuera efímero su fotografía y parecía ser un pasatiempo más allá de un trabajo focal, ya que en su momento resguardaba estas fotos y no las hacia públicas o no las ligaba a su trabajo artístico.
Y muchas veces de las que se habla de Rulfo, no caemos en cuenta de lo cercano que ha estado de las producciones cinematográficas del cine mexicano, ya participando en ellas como guionista como “El Gallo de Oro”, o como supervisor para recrear escenas de la vida del campo mexicano en diferentes producciones, o como asistente de dirección y fotógrafo de “La Escondida” de Roberto Gavaldón.
Y, no solo como supervisor o apenas de reojo, Rulfo se encontraba como eslabón escondido, y muchas veces no mencionado. Sino que llego a consolidar proyectos, tal vez, más propios si es adecuado de decir. Tales proyectos, como “La Fórmula secreta” de Ruben Gámez, una de las primeras obras experimentales mexicanas, en donde el poema de Rulfo juega un papel central en toda la película, y mientras el gran Jaime Sabines narra las letras de Rulfo. Sumando también la participación del gran Carlos Monsivais, en esta gran obra mexicana. Además, tengo que subrayar la gran participación y cohesión artística de varios escritores, fotógrafos, y cineastas que se inmiscuían en las producciones nacionales, todo debido a invitaciones de boca en boca o relaciones casi impredecibles, pero gracias a un clima que permitía cualquier relación de intelectuales fluir de manera natural, y así lograr proyectos concretos dirigidos a un arte mexicano.
Ya para terminar, y sumergirnos a su fotografía, que precede a estas obras, la última gran recomendación fotográfica experimental donde los tres grandes fotógrafos mexicanos participan, “El Despojo” de 1960, de Antonio Reynoso con la participación de Juan Rulfo, y Manuel Álvarez Bravo.
Nota: Juan Rulfo, parece ser un escurridizo perspicaz, ya que la información de su participación en obras cine-fotográficas, son mencionados por sus connotados, pero no por el mismo.
Mas hermoso, proclive y sorpresa grata, se vuelve cada que revisito la fotografía de Rulfo. Cada día, minuto, y segundo, que se observe y se vuelva a revisar la fotografía de Rulfo, siempre nos daremos cuenta de nuevas cosas, desde su deceso hasta hoy, siempre tendremos una sorpresa, y ahora, sabemos que, sin duda, Rulfo fue un fotógrafo y documentalista muy completo, a pesar del poco tiempo que pudo dedicarle.
Exponer lo humano, el paisaje mexicano único, exponer rincones, esperanza, retratos de un Mexico que ya no existe, conceptualizar y organizar momentos, documentar a detalle los ferrocarriles, crear escenarios icónicos para aludir la humanidad dentro del horror de la revolución, hasta el hacerlo poético dentro de un realismo propio de Rulfo, y de nuevo, el gran detalle tan natural de lograr exponer lo humano. Eso y más, puede evocar a nosotros, cada fotografía de Rulfo.
La fotografía hasta parece tan poética, porque su compañera para esta trayectoria fue la icónica Rolleiflex, la misma con la que fue hecha la obra de Graciela Iturbide, y fue galardona con el Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2025. Retóricamente aludiendo, como es que lo viejo sirve, y sigue siendo contemporáneo a nosotros. Una especie de rima, que es más como una suerte de casualidad onírica, que me es místico para mí.
Conceptualizar momentos históricos, conceptualizar al individuo, conceptualizar la cultura, conceptualizar la sociedad colectiva, conceptualizar parajes, conceptualizar lugares que ya no son, conceptualizar el progreso de una temprana Ciudad de Mexico, conceptualizar lo único e inimaginable de un lugar que fue Mexico. Es de lo poco y más que se encuentra en su fotografía.
Podemos hablar de técnica en Rulfo, tal vez, pero tal cual, en palabras de Graciela, “son situaciones que vivo y fotografío; las imágenes las descubro después” así es como presiento cada fotografía de Rulfo, nunca encuentras una técnica o que allá sido guiado por un proyecto ya especifico enmarcado en un papel, no, sino que estas fotografías van sucediendo.
Pero si, podemos decir que es gracias a la sensibilidad y habilidad que tiene con su cámara, es donde se encuentra ese talento maestro de Rulfo, sin duda alguna.
Y si podemos, describir de alguna otra manera la fotografía de Rulfo, también servirían las palabras “Van sucediendo, hasta puede que inconscientes, y encuentra los instantes perfectos, que básicamente eso es, todas las fotografías de Rulfo”.
Tal como su literatura, podemos evocar a Rulfo tantas veces como sea necesario, revisarlo, releerlo y seguiremos aprendiendo mucho de su obra. A pesar de que solo sean dos libros, siempre encontraremos algo nuevo, y nuevas interpretaciones con el paso del tiempo. Es por eso, que lo celebramos, 40 años de su deceso, y nos sigue siendo muy presente.
Y así es su fotografía también, pero aparece algo mágico con ella. Cuando me adentre a buscar todos las fotografías o proyectos en los cuales el propio Rulfo se ha inmiscuido. Es interesante que te encuentras con fotos, que dudas si son de Rulfo, ya que, para entonces hace poco, muchas no se ligaban o estaban registradas como pertenencia de Rulfo, a medida que avanzo el tiempo, ahora nos aseguramos de que muchas de las que dudaba, son en realidad tomas del propio Rulfo, y así encontraras montones de fotografías de las cuales se dudara si es o no de Rulfo.
Es una experiencia que recomiendo hacerlo propia, tal como yo lo hice, buscar, indagar y preguntarse en donde más pudo haber estado Rulfo, en que proyecto, o en que otras fotografías esta Rulfo, sorprenderme de que estuvo en el rodaje de “La Escondida” y se codeo con tantos intelectuales y cineastas, así con una voraz curiosidad y de respeto a la obra de Rulfo, pude recopilar unas cuantas recomendaciones al principio de este texto, y darle así una forma a este breve ensayo sobre Rulfo.
Además de, darle un sentido y una forma de entender, que es muy propio, de la vida y obra de Rulfo, que al final, su obra Pedro Paramo nos invita a eso, que nosotros busquemos una interpretación. ¿Puede que sus obras cine-fotográficas vayan por un mismo camino?
Tengo una concepción de la obra de Rulfo que es de mi gran cariño, y puede que seguramente cambie con el tiempo, de acuerdo sí descubra más obras de Rulfo o realice diferentes interpretaciones, pero es lo genial de Rulfo, es un autor que pasara mucho tiempo, y siempre te ofrecerá una sorpresa, y su obra seguirá siendo contemporánea.
Pero nunca se dudará, que una de las cosas de la obra literaria de Rulfo, es enaltecer nuestra lengua mexicana. ¿Y su fotografía? Aun no tengo una respuesta clara, se me cruzan varios pensamientos, que ojalá encuentra una tesis pronto, y compartirla.
No solo apreciemos toda la obra de Rulfo, pensemosla, repensemosla si es posible, ya que este regalo que dejo, es único e insuperable para el arte y humanidades mexicanas.
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